11.27.2008

DIARREAS.

DIARREAS

La diarrea o gastroenteritis es una de las enfermedades más comunes y se define por un aumento en la frecuencia de las deposiciones y/o una disminución en la consistencia de las mismas.
Se presenta durante todo el año, puede ser causada por distintos agentes: bacterias, virus, parásitos, hongos y también por alimentos en mal estado o contaminados.
El principal mecanismo de trasmisión, de las diarreas infecciosas, es fecal-oral: el agente se elimina en las heces y, a través de las manos sucias, se transmite a otras personas. En el caso de los virus, la trasmisión puede ser por vía respiratoria mediante gotitas respiratorias infectadas, a través del contacto cercano entre personas, generando brotes en comunidades cerradas. Los niños infectados siguen eliminando partículas virales en las heces 7 a 10 días después del cese de diarrea. Los cuadros producidos por virus, se observan con mayor frecuencia en estación invernal.
Las deposiciones pueden ser de distinto tipo: acuosas, mucosas, con moco, pus y sangre. Hay casos de diarrea en todo el país y durante todo el año pero las regiones de nuestro país donde se observan los cuadros de diarrea aguda de mayor gravedad son aquéllas con mayor registro de desnutrición infantil y con poblaciones con poco acceso a la atención médica. Las regiones con mayor prevalencia de diarrea aguda tienen mal sistema sanitario, con falta de agua potable y mal manejo de excretas, con poblaciones que conviven con medio ambiente contaminado con alta posibilidad de infecciones bacterianas, virales y parasitarias.
Los lactantes están más expuestos a complicaciones o a presentar formas de mayor gravedad porque tienen mayor riesgo de deshidratación y de compromiso infeccioso más severo. En los pacientes desnutridos la velocidad de recuperación de la lesión intestinal es más lenta, el ayuno y el déficit de aporte prolongan y a agravan el cuadro de diarrea aguda. También los niños con enfermedades de base: como los que presentan inmunodeficiencias congénitas o adquiridas, cardiopatías, enfermedades oncológicas etc. pueden presentar cuadros de mayor severidad.
La lactancia materna es un factor protector importantísimo; es excepcional que un lactante que sólo recibe el pecho padezca una diarrea y si se presenta se autolimita más rápidamente.
En más del 90% de los casos la diarrea no es una enfermedad grave, no requiere internación y tiene curso autolimitado. La severidad se relaciona a los factores del huésped, y a demoras o errores en su tratamiento. Si éste es adecuado se evita la mortalidad y se disminuye la morbilidad. En Argentina se calcula que éstas pueden causar entre 100 y 150 muertes por año.
La causa más frecuente de muerte, relacionada a diarrea aguda, es el disturbio hidroelectrolítico que genera. Un cuadro de diarrea puede cursar con deshidratación grave en pocas horas. La diarrea que se acompaña con pérdida de sangre requiere un control mayor debido a su potencial compromiso infeccioso, que podría generar un mayor riesgo. Cuando la diarrea se prolonga, o los episodios se repiten, el consecuente deterioro nutricional agrava el cuadro.
En la década del 90 la utilización de soluciones de hidratación en forma normatizada por la Organización Mundial de la Salud disminuyó francamente la mortalidad y la morbilidad, disminuyendo la hospitalización y el requerimiento de terapias de rehidratación endovenosa en los cuadros de diarrea aguda. La mortalidad depende directamente del tratamiento implementado, que debe ser indicado precozmente previniendo complicaciones metabólicas y nutricionales.