Infecciones Respiratorias
Las infecciones respiratorias agudas se presentan a lo largo de todo el año pero entre los meses de mayo y septiembre aumenta su frecuencia. En general, en niños sanos bien nutridos, diagnosticadas y tratadas a tiempo se curan y no dejan secuelas.
Pueden afectar la vía respiratoria superior (resfrío, sinusitis, otitis) o inferior (laringitis, bronquitis, bronquiolitis, neumonía).
La primera manifestación puede ser tos seca o con secreciones, suelen acompañarse de fiebre en los niños pequeños y en casos más severos pueden tener dificultad para comer y/o dormir.
Los agentes causales son en su mayoría virus, entre otros el sincicial respiratorio es el más frecuente en los niños pequeños, también hay otros como el adenovirus, parainfluenza, rinovirus, influenza A y B y también bacterias. Una de las más frecuentes es el neumococo y en ocasiones la infección por esta bacteria es precedida por una infección viral.
Uno de los cuadros más típicos en los lactantes es la bronquiolitis, el agente causal más frecuente es el virus sincicial respiratorio; el niño presenta resfrío, tos y dificultad respiratoria de intensidad creciente y variable. Los cuadros más severos requieren internación. La bronquiolitis puede ser ocasionada por otros virus respiratorios.
Los virus de la influenza producen la gripe que es una infección respiratoria aguda, que cursa con decaimiento del estado general, fiebre, dolores musculares y tos. En general se cura sola, sin mayores complicaciones. Si bien los síntomas son molestos y obligan a guardar cama no suele ser una enfermedad grave en las personas sanas, menores de 65 años.
Las infecciones respiratorias se contagian de persona a persona, a través de las gotas que se expelen al hablar, toser, estornudar. También se pueden transmitir por la contaminación de las manos u otros objetos con secreciones del paciente. La transmisión se facilita en los ambientes cerrados y en condiciones de hacinamiento.
La lactancia materna durante el primero y segundo año de vida brinda protección contra las infecciones respiratorias.
Otras medidas de prevención generales:
En épocas de aumento de los cuadros respiratorios, no llevar innecesariamente a los niños a lugares cerrados, en los que se reúnen muchas personas
Lavado de manos luego de tener contacto con un paciente que padece una infección respiratoria o sus secreciones
Consultar ante la presencia de síntomas
No usar antibióticos por cuenta propia, ya que no siempre son necesarios y pueden romper el equilibrio de las defensas esencial para evitar complicaciones. El uso innecesario favorece infecciones más severas.
No usar jarabes, friegas ni otro tipo de medicación sin consulta médica
No es conveniente fumar en lugares donde hay niños o personas alérgicas o asmáticas. Las infecciones respiratorias agudas aumentan casi al doble en los hogares de padres fumadores.
Para prevenir las Infecciones Respiratorias Agudas es conveniente controlar periodicamente al niño y proporcionarle una alimentación adecuada que ayude a sostener las defensas del organismo.
Hay que prestar atención a la aparición y evolución de resfríos y catarros ya que pueden anteceder a otras afecciones más severas.
Si un niño presenta fiebre, tos o respiración rápida o ruidosa, consultar de inmediato con el pediatra
Dentro de las infecciones respiratorias causadas por virus, la influenza puede prevenirse mediante el uso de la vacuna antigripal. Se recomienda para los mayores de 65 años, embarazadas que cursarán el segundo o tercer trimestre de su embarazo en época de aumento de casos de Influenza y otros grupos de riesgo de tener complicaciones en caso de contraer la gripe. Entre ellos cabe señalar:
• Niños y adultos con patología cardiaca.
• Niños y adultos que hayan estado internados el año anterior por patología metabólica (incluida diabetes), insuficiencia renal y hemoglobinopatías
• Huéspedes inmunocomprometidos.
• Niños y adolescentes que reciben salicilatos en forma crónica
• Personas en contacto con pacientes de riesgo para reducir la posibilidad de transmisión de la enfermedad a éstos.
La vacuna se puede aplicar a partir de los seis meses de edad. Es una medida eficaz para prevenir la enfermedad por virus de la gripe y sus complicaciones pero no evita las infecciones respiratorias por otros virus ni resfríos o catarros comunes que son mucho más frecuentes en los primeros años de la vida.
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